Nombramiento Episcopal
Consideramos, con razón y justo discernimiento, encomendarte este ministerio, amado hijo, por poseer de manera sobresaliente la experiencia pastoral y la dedicación apostólica necesarias para tan elevado oficio.
Por ello, acogiendo el parecer de la Congregación para los Obispos y en virtud de nuestra autoridad apostólica, te nombramos Obispo de Córdoba, México, confiriéndote todos los derechos y obligaciones inherentes a tal dignidad, según lo prescrito por las normas del sagrado derecho canónico.
Antes de recibir la Ordenación Episcopal —que podrás obtener de cualquier Obispo católico fuera de la ciudad de Roma— deberás realizar la Profesión de Fe y expresar el Juramento de Fidelidad ante nosotros y nuestros sucesores, conforme a las fórmulas establecidas. Dichas profesiones, selladas según la costumbre y debidamente firmadas, deberán enviarse a la Congregación para los Obispos.
Asimismo, conviene que comuniques tu elección al clero y al pueblo fiel, a quienes desde ahora exhortamos a acoger tus orientaciones pastorales y a mostrar el debido respeto hacia tu persona y ministerio.
Confiando plenamente en ti, amado hijo, te encomendamos esta nueva y querida familia de fieles, a quienes habrás de dispensar con diligencia y generosidad los dones salvíficos del Señor. Estamos ciertos de que no te faltará la bondad ni la constante asistencia de Dios, por cuya gracia esta comunidad crecerá pronto y dará abundantes frutos de fe y piedad.
Dado en Roma, en San Pedro, el día 15 de abril del año del Señor dos mil, 21º de Nuestro Pontificado.
JUAN PABLO II
Leonardus Enriquez
Protonotarius Apostolicus